Si mis colaboradores están en sus mesas, puedo dormir tranquilo…

En 2020, la pandemia de Covid-19 inevitablemente nos ha obligado a todos a reconsiderar nuestras formas de trabajar. Esto es un hecho.

Una nueva normalidad se está asentando en todo el mundo, sin distinciones geográficas o sectoriales.

Si antes el concepto de Smart Working estaba principalmente ligado a empresas innovadoras que ofrecían grandes beneficios para sus empleados, ahora también las empresas más tradicionales y reacias a este cambio se han visto obligadas, dadas las circunstancias, a adaptarse a este nuevo modelo.

Ya hace algunos meses que oímos hablar por todas partes del teletrabajo o el Smart Working, incluso a nivel político.

Smart Working significa, literalmente, ‘trabajo inteligente’, es decir, basado en objetivos y confianza. Nada de fichar, los jefes no controlan que sus empleados estén sentados en sus meses porque, en esta modalidad, no les interesa dónde están: confían en ellos y saben que cumplirán con todas sus obligaciones y proyectos.
El Smart Working no es solo poder trabajar desde la cocina de casa durante un periodo de confinamiento: es una filosofía de trabajo y de gestión de los propios equipos y compañeros.

Muchas empresas están demostrando que no están preparadas para el Smart Working: continúan controlando a sus trabajadores incluso a distancia, generando una atmósfera de terror a propósito y reafirmando -inconscientemente o en voz alta- que, en cualquier caso, trabajar en casa no es trabajar, reconozcámoslo… Que yo sé que se pasan el día viendo Netflix y no trabajan. 

Cada vez que oigo estas frases, admito que me sale una sonrisa.

Primero, porque conozco a muchas personas que calientan la silla en la oficina y que se pasan su jornada laboral utilizando Whatsapp para PC (así parece que trabajo, ¿no soy un genio?).

Segundo, porque soy una Smart Worker y teletrabajo desde hace más de 5 años, después de haber pasado 5 años fichando en la oficina, y no tengo ninguna duda de que mi productividad ha aumentado con creces.

Tercero, porque si no te fías de tus colaboradores, no importa dónde estén físicamente, siempre harán lo mínimo e intentarán escaquearse hasta que sean las 18.00.

Cuarto, porque hoy en día este tema ya no es solo una opinión, sino que existen varios estudios que demuestran que el teletrabajo es LA modalidad de trabajo que hay que aplicar. Solo hay que echar un vistazo a las previsiones de Gartner, que aseguran que la revolución en el mundo del trabajo que ha ocasionado el coronavirus está destinada a convertirse en una tendencia estable también después de la emergencia: a nivel global, de hecho, antes del 2024, el 30% de los empleados de oficinas trabajará total o parcialmente en remoto, respecto al 5% del 2019.

Quinto, porque no me parece que sea difícil comprender que una persona trabaja mucho mejor si puede evitarse dos horas de tráfico por la mañana y otras tantas por la tarde, y tal vez utilizar el tiempo perdido en los atascos para leer un libro, dar un paseo o estudiar inglés.

Hay que decir que, obviamente, no todos los roles pueden “beneficiarse” del Smart Working: hay muchos tipos de trabajo que no pueden realizarse sin una presencia física en la oficina. Pero muchos otros sí: por tanto ¿por qué esperar para actualizar las políticas de la empresa? ¿Por qué esperar para incorporar soluciones de teletrabajo ágiles y flexibles?

Pero, ¿hay relación entre la mejora de los resultados y el Smart Working?

  • Empresa con más talentos = empresa que obtiene mejores resultados. 

Según un estudio de crainsnewyork.com el Smart Working es, según el 78% de los directivos, el mejor incentivo no económico para retener el talento en las empresas. En otras palabras, los talentos prefieren un mejor equilibrio entre vida laboral y vida privada sobre otros beneficios o un aumento de sueldo.

Las empresas también ahorran en gastos de desplazamiento, dietas y otros gastos adicionales.

 

  • Continuidad empresarial = empresa que obtiene mejores resultados.

La presente pandemia nos ha enseñado a todos que una oficina puede verse abocada al cierre por distintos motivos más o menos drásticos (inundaciones, cortes eléctricos, problemas en el edificio que impidan su uso,…). Estando preparados para el Smart Working, ¿dónde está el problema si las instalaciones no se pueden utilizar? Con el trabajo a distancia, la empresa no tendrá que cerrar ante imprevistos de este tipo. Simplemente supondrán un rodeo en su camino, pero sin interrumpir su actividad.

 

  • Trabajadores más felices, comprometidos e involucrados = empresa que obtiene mejores resultados.

Según un estudio del Osservatorio sullo Smart Working del Politecnico di Milano, se produce un aumento de la productividad del 15% al 20% en las empresas donde se ha implementado el teletrabajo.

En resumen: se trata de una opción win-win, no existen aspectos negativos en esta modalidad de trabajo. Seguramente hace falta invertir algo de tiempo, vale la pena ponerse en manos de expertos para recibir consejos sobre cómo liderar los equipos a distancia y cómo gestionar tu propio negocio en remoto, y es muy importante dotar a tu equipo de los instrumentos tecnológicos adecuados (como, por ejemplo, una solución que permita utilizar el número de teléfono propio de la empresa o chatear y realizar videoconferencias desde cualquier lugar, simplemente con un ordenador y una conexión a Internet.

Ya no hay excusas: ahora se trata simplemente de elegir entre ser Smart, o no.

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